La tarde de ayer fue una de las tardes que se recordarán durante mucho tiempo. Mira que llevo años viendo y siguiendo la Fórmula 1, pero una tarde como la de ayer hacía mucho que no la vivía. Desde los emocionantes duelos de Ayrton Senna y Alain Prost, nunca dos pilotos se habían jugado un mundial como lo hicieron ayer Felipe Massa y Lewis Hamilton.

Después de la clasificación del sábado en la que Massa firmó la pole y Hamilton, conservador, se colocó cuarto, la carrera del domingo empezaba en mojado después de un chaparrón de apenas 30 segundos. Alonso salía sexto detrás de Kovalainen. La salida se realizó sin incidentes en la cabeza, pero por atrás, un toque entre David Coulthard y los Williams hizo que saliese a la pista el Safety Car. El escocés se despedía así de la Fórmula 1. Una pena la forma, pero echaremos de menos a tan noble piloto.
Pasaban las vueltas y Massa seguía primero, mientras que Hamilton bailaba entre la cuarta, la quinta y la sexta posición, rozando la victoria o la pérdida del campeonato. Alonso mientras tanto se colocaba segundo después de los primeros repostajes y facilitado por la táctica de tres paradas de Sebastian Vettel.
A falta de 10 vueltas para la finalización de la carrera la lluvia hizo acto de presencia y se armó el belén. Todos entraban para cambiar a neumáticos intermedios y mientras Massa seguía primero, Hamilton era sobrepasado en la última vuelta por Sebastian Vettel y perdía el campeonato. Pero, para gracia del inglés, un Timo Glock que no había cambiado neumáticos y que iba con lisos no pudo parar al alemán y al inglés y al final Hamilton entró en quinta posición y se alzó con el campeonato del mundo.

Sin duda una locura de carrera y una locura de campeonato, ya que no se ha decidido hasta la última curva del último gran premio de la temporada. Era conmovedor ver como Massa lloraba después de que le comunicasen primero que era campeón del mundo y que se lo desmintiesen después. Hamilton también lloraba dentro de su casco amarillo pues no se creía que había conseguido el campeonato.
La temporada 2008 ha finalizado y nos deja muchas cosas: Por un lado, un jovencísimo Hamilton como campeón del mundo y un meritorio quinto puesto para Fernando Alonso que, después de la temporada que ha pasado, no se le puede pedir más. Además, nos ha traido victorias como la de Robert Kubicka y Sebastian Vettel y despedidas como las de David Coulthard y posiblemente, Rubens Barrichello.
Ahora solo nos queda esperar los 143 días que faltan para el comienzo de la temporada 2009 que esperemos que, además de espectáculos como el de ayer, nos traiga el tercer campeonato del mundo para Fernando Alonso.

Para mí, el de ayer fue el mejor final de un campeonato del mundo en la historia de la Fórmula 1. Nos podemos considerar afortunados de haber visto algo como lo de ayer…Y por supuesto, muy a mi pesar, felicidades Hamilton.
Escrito por isoduran 
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